Una invitación para pensar
* Gracias, siempre, a todas las personas del sector sanitario que tantas vidas salvaron arriesgando la suya
Entre marzo y junio de 2020, durante el estado de alarma decretado por la COVID-19, muchas personas murieron sin haber recibido los cuidados adecuados disponibles en ese momento para el conjunto la población española.
Una serie de graves decisiones políticas bien documentadas dejaron sin atención vital a algunos grupos de población que fueron discriminados principalmente por motivos de edad, capacidad intelectual o lugar de residencia. Las razones (políticas, médicas y sociales) que nos dieron o nos construimos tenían que ver con evitar que estas personas ocuparan unos recursos sociosanitarios limitados por la situación de emergencia que convenía reservar para las demás (más jóvenes, más sanas, más productivas, más pudientes…).
Más allá de la responsabilidad política y legal de quienes tomaron esas decisiones o dejaron de actuar para impedir su aplicación, nos corresponde asumir una responsabilidad moral colectiva como sociedad, porque lo aceptamos o justificamos. El estado de alarma decretado por las autoridades y el estado de shock en el que nos hallábamos inmovilizaron nuestra capacidad de actuar e incluso de pensar.
Lo que nos pasó
Con la perspectiva y serenidad que da el tiempo, las investigaciones y denuncias que van surgiendo nos permiten ahora preguntarnos cosas tales como:
- Como sociedad, ¿cómo pudimos permitir, tolerar, justificar… la muerte en situación de indefensión de miles de personas, que podrían haberse salvado o haber fallecido de manera más digna si hubieran recibido la atención médica y social que merecían y había disponible?
- ¿Cómo es posible que una sociedad —la nuestra— sacrifique a quienes más cuidados necesitan, después de haber construido un enorme y complejo sistema de “seguridad social” justamente para que nos proteja cuando más lo necesitamos?
- ¿En base a qué principios sociales se tomaron y se aceptaron las decisiones que provocaron estas muertes?¿Son esos principios deseables?
- ¿Qué es lo que ya funcionaba mal para que esto pudiera suceder sin ninguna traba?
- ¿Pudimos haber hecho algo en ese momento para evitar esas muertes injustas?
Si quieres poner en común tus propias preguntas o reflexiones sobre lo que viviste, lo que has pensado después o lo que te sugiere El Jardin de Ekialde, puedes enviarlas aquí.
Y lo que queremos
Este es un rincón del Jardín donde poner también en común ideas, deseos, iniciativas… para procurar que algo así no vuelva a sucedernos. Pueden servir de inspiración para otras personas o grupos, poner en contacto a quienes tienen inquietudes similares o simplemente constatar que es posible cambiar las cosas:
- Como sociedad, ¿cómo podemos cuidar mejor y proteger la vida, también en situaciones extremas, de las personas que más lo necesitan?
- ¿Qué hemos cambiado en nuestra vida después de la pandemia para tratar de que una situación de abandono así no vuelva a producirse?
- ¿Qué experiencias concretas, a pequeña o gran escala, podrían orientarnos en esta dirección?
- ¿Qué pasos concretos debemos dar para asegurar que nadie pueda tomar nunca decisiones de esta gravedad sin consultas y consentimiento libre, previo e informado?